Cría
Las hembras caninas son capaces de criar a todos los cachorros
de una camada siempre que el número de nacidos no sea muy
excesivo, en este caso, los más débiles serán desplazados por
sus hermanos, impidiéndoles recibir la cantidad mínima de leche
necesaria para un desarrollo normal y sin complicaciones.
El buen destino de los cachorros y que terminen su lactancia
sanos y vivos dependerá de diferentes variables y ciertas
constantes biológicas como la raza, edad de la madre, vigor de
los progenitores, alimentación de la hembra gestante, ejercicio,
tipo de vida durante la gestación, etc.
Las razas considerada medio-grande o grande podrán soportar la
lactancia de 6 o 8 cachorros sin ningún refuerzo especial, salvo
el lógico aumento de cantidad, calidad y frecuencia de las
raciones que se suministran a la madre, siempre es aconsejable
utilizar durante la gestación y la lactancia un alimento
balanceado del tipo premium para cachorros o de alto rendimiento
que cubrirá todos los requerimientos nutritivos de la hembra
gestante. Sin embargo no son infrecuentes camadas de más de 8
cachorros, y en algunas razas es muy común que requirirá
atenciones específicas.
En primer lugar, el tamaño y competitividad de los perritos es
muy diferente, observándose uno o dos que eligen lo pezones más
abundantes y apartan a sus hermanos, relegándoles a otras mamas.
Asismismo, encontramos ejemplares más pequeños y débiles que
difícilmente acceden a recibir los cuidados más elementales. Las
camadas numerosas deben ser tratadas de forma que todos los
animalitos puedan mamar los primeros ocho o diez días de vida
para recibir los anticuerpos y sustancias que, aportadas por la
leche materna, aseguren una inmunización previa contra las
enfermedades más frecuentes.
Para que todos los pequeños puedan tener las mismas
oportunidades, se retirarán por turnos de dos horas los animales
excedentes de seis a ocho hasta rotar todos los hermanos. A
partir de la semana de edad, se puede complementar con leche
maternizada canina o preparar una leche artificial para
cachorros huérfanos. (ver artículos relacionados)
El período de lactancia dura entre 30 a 45 días, siempre que la
hembra pueda soportar los agudos pinchazos de los finísimos
dientecitos que sus hijos tienen a medida que van creciendo.
Cuando las circunstancias aconsejen reducir el número de
cachorritos, nunca debemos sacrificar los excedentes, sino que
se intentará la crianza a biberón. Los perritos se pondrán en un
cajón abrigado a una temperatura de 37 °C mediante una lámpara.
Las tomas se repetirán cada dos horas o cuando lloren con leche
artificial para cachorros anteriormente descripta.
La limpieza de excrementos y orines se efectúa con un paño suave
y humedo, frotando suavemente la región perianal para estimular
la fisiología de sus necesidades. El fondo de la cama se cambia
en forma periódica tratando que se mantenga limpio y seco, se
puede utilizar papel picado, viruta de madera o trapos viejos
limpios para que no se sienta incómodo.
Si se deja a la hembra todos los hijos de una gran camada, es
más probable la muerte lenta de los más pequeños o peor dotados,
que podrá evitarse con las recomendaciones anteriormente
nombradas.